El oso polar moribundo que se ha convertido en símbolo de la lucha contra el cambio climático. FUENTE: EL MUNDO

Un equipo de biólogos captó en agosto la escena del animal desnutrido y buscando alimento entre la basura, en un Ártico sin hielo ni nieve
El vídeo se ha hecho viral pero los autores han recibido críticas por no hacer nada para salvarle la vida

Millones de personas en todo el mundo han visto estos días el vídeo viral de un oso polar hambriento y aparentemente desnutrido y famélico, sin apenas poder mantenerse en pie, en un paisaje del Ártico sin nieve ni hielo. Un biólogo y fotógrafo de National Geographic, Paul Nicklen, y su compañera en la ONG conservacionista Sea Legacy, Cristina Mittermeier, grabaron las imágenes en la Isla de Baffin (Canadá) y las publicaron en redes sociales. El animal moribundo se ha convertido en un símbolo de la importancia de hacer frente al calentamiento global.

Sin embargo, otras voces han manifestado críticas hacia los autores del material por no hacer nada por salvarle la vida al oso, lo que ha obligado al medio de comunicación a publicar más detalles y aclaraciones sobre la historia.
Según el artículo de National Geographic, si es duro ver en pantalla a un oso polar gastando sus escasas energías en buscar desesperadamente comida entre la basura de los humanos, lo fue aún más para quienes lo presenciaron en persona.
"Todo mi equipo estaba luchando contra las lágrimas y sus emociones mientras grabábamos a este oso moribundo. Es una escena aplastante que todavía me atormenta. Pero sé que debemos compartir tanto lo bello como lo desgarrador si queremos derribar los muros de la apatía. Así es cómo se ve el hambre. Los músculos se atrofian, sin energía. Es una muerte lenta y dolorosa", escribió Nicklen en su perfil de Instagram cuando hizo público el vídeo.
La propia Mittermeier se defiende así: "Algunos nos han criticado por no hacer algo más para ayudar al oso, pero estábamos demasiado lejos de cualquier pueblo para pedir ayuda. Y acercarnos a un depredador hambriento sin un arma hubiera sido una locura. Al final, hice lo único que pude: utilicé mi cámara para asegurarme de que pudiéramos compartir esta tragedia con el mundo".

Destino final del oso

Entre las grandes dudas planteadas por los usuarios a través de los comentarios en redes sociales hay dos que destacan por encima del resto: cuándo se grabó el vídeo y qué ocurrió finalmente con el oso. La explicación desvela que las imágenes fueron tomadas a finales de agosto, cuando las condiciones eran favorables, antes de la llegada del otoño. Nicklen cree que el oso polar murió uno o dos días después de la filmación, quizá horas, pero no tienen la certeza ya que después de ese día Sea Legacy no pudo continuar trabajando en la región.



A juicio del medio especializado, las imágenes no dejan lugar a dudas sobre en qué estado se encontraba el animal el día que fue grabado: "La delgada estructura del oso, los huesos protuberantes y los músculos atrofiados son claros indicadores de que llevaba un tiempo prolongado muriéndose de hambre". Sin una necropsia no es posible saber si tenía alguna enfermedad o parásitos. Nicklen tampoco observó ningún signo de lesión o cicatriz, algo poco frecuente entre ejemplares adultos debido a los brutales enfrentamientos que mantienen entre ellos.
A la misma conclusión llega el científico jefe de la organización Polar Bears International, Steven Amstrup, quien en unas declaraciones recogidas por National Geographic en su artículo aclaratorio expresa que "el oso está claramente desnutrido y con síntomas de inanición".

Relación con el cambio climático

El Ártico es una de las regiones del planeta más afectadas por el cambio climático. El hielo fundido allí ha hecho que se pierda una superficie que los expertos cifran en cientos de miles de kilómetros cuadrados en las últimas décadas. La extensión de esta superficie de hielo puede observarse en un mapa elaborado por el Servicio Geológico de EEUU.





Amstrup subraya que muchos de los osos polares más expuestos a la reducción de población viven en regiones con hielo estacional, como el de la zona donde se filmó al ya famoso oso famélico.
A medida que las temperaturas aumentan, el hielo marino estacional se derrite más temprano y vuelve más tarde, obligando en verano a los osos polares a sobrevivir más tiempo sólo con la grasa almacenada. "Usan unas dos libras al día de esta grasa esperando a que vuelva el hielo marino", precisa.

Los osos polares pueden llegar a pesar hasta 700 kilos, por lo que necesitan mucha comida para sobrevivir. Se alimentan sobre todo de focas, morsas y ballenas, pero también de peces y restos de cetáceos varados, pudiendo consumir decenas e incluso cientos de kilos de carne en una sola comida. En el caso de las focas, son nadadoras expertas capaces de sobrevivir mucho tiempo en el agua, lo que hace muy difícil para los osos atraparlas. Sólo en el hielo pueden hacer valer su condición de superdepredadores.
Según Amstrup, ante la falta de alimento en su hábitat es frecuente que se sientan atraídos por los olores de los alimentos que provienen de zonas de presencia humana o los basureros.
"No todos los osos polares están en peligro en este momento. Pero aquellos que están en problemas ahora nos dan una señal de lo que está por venir", concluye.

Situación vulnerable

Desde España se observa con preocupación lo que está ocurriendo con los osos polares. El responsable de especies del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), Luis Suárez, explica a EL MUNDO el grado de amenaza que sufre. "Está clasificada como especie vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La población es amplia, en torno a los 20.000 o 25.000 ejemplares, pero se están produciendo descensos y hay previsiones que hablan de una reducción del 30% en las próximas dos décadas si todo sigue así, especialmente en las poblaciones más pequeñas de osos, que son las que antes sufren los procesos de extinción", detalla.

No hay dudas respecto a cuál es su principal amenaza: "la pérdida de hábitat", afirma Suárez. "Cada año batimos récords negativos de extensión del hielo ártico, lo que está directamente relacionado con el calentamiento global. La capa de hielo cada vez es más fina y reducida, de modo que no es capaz de crecer lo suficiente en invierno para mantenerse durante el verano", lamenta.
"La falta de suficiente hielo y la fragmentación y dispersión del mismo dificultan al oso el acceso a alimento, que sobre todo son focas que se paran a descansar en la superficie. También afecta a las crías, que se ven obligadas a nadar distancias más largas y ello incrementa las muertes por agotamiento, ahogamiento y frío. Y otro problema que estamos observando es que los osos pasan en verano a la parte terrestre y luego, debido una vez más a la fragmentación de su hábitat, les cuesta más llegar a la zona del hielo", relata.
No se sabe si Nicklen y Mittermeier seguirán grabando a osos en dificultades luchando por la supervivencia, aunque la organización a la que representan seguirá vigilando lo que le ocurre a esta especie a medida que los efectos del cambio climático se incrementen en el planeta. De momento, medio año después Nicklen sigue sin quitarse de la cabeza la imagen de la que fue testigo directo: "Cuando los científicos dicen que los osos polares se extinguirán en los próximos 100 años, pienso en la población de 25.000 osos en el mundo muriendo de esta forma. No hay solución. No había salvación posible para este oso. La gente cree que podemos poner plataformas en el océano o que podemos alimentar a los que mueren de hambre".

"La única verdad es ésta: si la Tierra sigue calentándose, perderemos a los osos y también todos los ecosistemas polares", advierte. Y no está ni mucho menos solo en esta opinión, le secundan otros expertos, como el famoso científico experto en osos polares Ian Stirling, quien asegura que "el ecosistema marino del Ártico tal y como lo conocemos dejará de existir".
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